La historia de Citla, el perrito guardián del Pico de Orizaba

2022-10-02 82

Para las personas que me preguntan sobre la historia de Citla, se las contaré de una forma breve, muy breve:

 

Citla, Citlaltepetl, Citlalito para los cuates, un perro mestizo que nació a las faldas del volcan Citlaltepetl o "pico de Orizaba". Sus padres llevados a la montaña para acompañar a un velador en la construcción del GTM (Gran Telescopio Milímetrico) que al enfermar y bajarse se bajaron también, junto con una camada de perritos que habían tenido, entre ellos ese perrito llamado Citla, Citla no quiso bajarse, decidió quedarse en la montaña y bajar al "valle del encuentro", siendo un pequeño cachorro solitario veía como pasaban por ahí decenas de personas, alpinistas que iban camino al Citlaltepetl, Citla se les acercaba para pedir alimento, al dárselo, Citla como todo perrito agradecido los acompañaba hasta donde podía, en este caso el refugio de la cara sur del Citlaltepetl. Ahí fue creciendo y dándose cuenta que ahí podía sobrevivir, Citla esperaba ansioso los fines de semana a que llegarán los alpinistas y le dieran esa rica comida que comían ellos, pollo, pastas, atún, embutidos... A cambio de ello Citla en agradecimiento empezó a acompañarlos hasta su meta, la tan anhelada cumbre del Citlaltepetl, al bajar los despedía hasta la pluma del telescopio, hasta ahí terminaba su territorio. 

 

Citla durante años aprendió las rutas y mejores caminos de la montaña, su pelaje y patas se adaptaron al frío y nieve, aprendió a detectar cuando una persona estaba perdida o enferma y aprendió a robar la comida de las personas sigilosamente y a ganarse su cariño por completo. Cientos de alpinistas conocieron al Citla por la comida, al ver como una bolita blanca entraba al refugio o casas de campaña y sigilosamente escogía lo que le gustaba y se lo llevaba... Pero que por la madrugada siguiente regresaba para acompañarlos y guiarlos en su ascenso, la manera de agradecer de este peludo. 

 

Así comenzó la historia, los alpinistas fueron conociendo y queriendolo en demasía, y Citla siempre agradecido con cualquier persona. Gente extraviada y pérdida que si no fuera por el y su guíaza no se sabe si aún estuvieran aquí, siempre adelante de uno y ladrando para seguirlo, mismo ladrido que servía para alertarnos cuando se daba cuenta que alguien se sentía mal y no se despegaba de la persona hasta que alguien la atendiera. Con temperaturas bajo cero, cuando alguien estaba temblando de frio por no llevar el equipo adecuado, Citla se daba cuenta y se ponía a un lado suyo, acurrucado y pegado a la persona para transmitirle calor y no morir de frio o protegiéndonos de cualquier otro animal o ser extraño que el detectaba, siempre poniéndose delante de nosotros y cubriéndonos, ya sin importar le dieras alimento o no, cariño o indiferencia, jamás se despegaba del que lo necesitará.Citlalito, siempre recibiendo con un ladrido y moviendo su colita a cualquier persona sin discriminar, desde el valle del encuentro hasta el refugio o cumbre, y alejándose solo cuando sabía que las personas ya estaban seguras o regresaban a sus hogares, todos los días recorriendo kilómetros solo para ver a quién podría ayudar. 

 

13 años en su montaña, solo el último año bajo a la cuidad, por complicaciones de salud y por gente inconsciente que en diversas ocasiones llevaba a sus carnes y atacaban a Citla, a veces por accidente y otras intencionalmente... Varias ocasiones a punto de morir por esos ataques pero su fortaleza lo mantuvo de pie siempre...

 

Citla enfermó por la edad y bajo a Ciudad Serdán, ahí se cuidó hasta sus últimos días. Pachamama, la madre naturaleza lo reclamaba, lloro aquella fecha, el 28 de septiembre del 2017, ya que llovió todo el día en el valle de Serdán y el Citlaltepetl. Al día siguiente el día en que Citla fue llevado a la montaña, justo cuando estaba siendo sepultado la montaña se despejó a pesar de estar cerrada por dias, sólo unos minutos para que Citla la observará... Todos sabemos que la montaña es mística y Citla era parte de ello, lo recibía con las manos abiertas para volver a ser uno mismo y ahora sí convertirse en: CITLA "EL ANGEL GUARDIÁN DE LA MONTAÑA".

 

Hasta siempre mi Citla, mi gordo mayor. Sé que ahora estarás en cada uno de nuestros ascensos y nos cuidaras de mejor manera desde allá arriba, siendo nuestro angel guardian de la montaña. GRACIAS POR TODO.

 

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