A 24 años de la masacre en El Charco, la impunidad impera

2022-06-07 7

La madrugada del 7 de junio de 1998, elementos del ejército mexicano abrieron fuego a un grupo homogeneo de estudiantes, y una columna del ERPI en la comunidad de El Charco, estado de Guerrero, matando a once personas y seis fueron heridas, así como otros 22 que fueron arrestados.

En la zona, las autoridades habían movilizados cerca de 26 vehículos artillados, dos helicópteros con ametralladoras, transporte de personal y lanzagranadas fue el armamento. Decenas de funcionarios de la Procuraduría General de la República vestían las órdenes del General Oropeza Garnica. Según los testigos (los cuáles fueron despertados por los disparos de armas de fuego) aseguraban que al salir con las manos arriba no llevaban armas. Esto repitieron en varias ocasiones.

Esta es la única masacre del siglo XX en la que no hubo juicio, la creación de una fiscalía especializada y mucho menos personas tras las rejas. Enclavada a menos de dos horas en la montaña se encuentra la comunidad ñuu savi de El Charco, que sigue exigiendo justicia. Los implicados estan señalados; El coronel de infantería del Estado Mayor Jorge Alberto Guerra Tenorio (general de división de diplomado del Estado Mayor, retirado en 2013), comandado por el general brigadier diplomado del Estado Mayor Juan Alfredo Oropeza Garnica, encabezaron las operaciones militares de contrainsurgencia los primeros días de junio de 1998. En ese entonces estaban adscritos al 27ava zona militar, localizado en el municipio de Iguala (mismo cuártel que ignoró el llamado de auxilio de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos hasta el día de hoy, y los padres y madres, junto al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes -GIEI- sobre Ayotzinapa, apuntan que en dicho Batallón tienen las respuestas a esta incognita)

Una de las sobrevivientes, Erika Zamora Pardo, mencionó; "Me llevaron a la delegación de la policía que está como a 20 metros de la escuela", dijo "Ahí vi al general Oropeza Garnica. Me insultó y me amenazó y quería saber si tenía vínculos con el EPR".

Los detenidos fueron trasladados al Cuartel de la IX Región Militar en Acapulco, donde Ericka Zamora Pardo y Efrén Cortés Chávez, son torturados por militares, y todos los allí detenidos; incluso son obligados a declarar ante el Ministerio Público Militar iniciándose la Averiguación Previa IXRM. Después de ser torturados Ericka y Efrén fueron procesados por dos Causas Penales: la  49/1998, por los delitos de Invitación a la rebelión, rebelión y conspiración; saliendo absueltos de estos delitos el 30 de mayo de 2002, cumpliendo 4 años de prisión en cárceles de máxima seguridad.

No solo los detenidos fueron torturados y sus relatos tergiversados. Tanto el ERPI y varios activistas mencionaron que los exámenes practicados en algunos detenidos las autoridades clamaron se encontraron presuntos "residuos de cocaína y anfetaminas en algunos de los detenidos",  además de que los muertos en la escuela de El Charco supuestamente dieron positivo en la prueba de radizonato de sodio (prueba criminalistica que determina si un sujeto ha disparado un arma de fuego).

Guerrero en la actualidad

Desgraciadamente el estado de guerrero no ha tenido tiempo para cicatrizar sus heridas, males como el narcotráfico, pobreza extrema, tala ilegal de bosques han recrudecido la violencia en la región. Las guerrillas lentamente fueron desplegadas a zonas más aisladas, y en su lugar grupos criminales han azolado la región.

En el caso del narcotráfico se ha expandido a estados vecinos como Estado de México, Michoacán, Oaxaca, y todo el país, en el caso de la talada ilegalpor caciques locales y regionales al servicio de familias como la Figueroa, Añorve o Aguirre. Así es como el estado de Guerrero es el campo de experimento para experimentar, ejecutar y vender proyectos de despojo, exterminio y violencia de Estado.

Pero como contraparte cada día surgen más acciones organizadas y que buscan defender su territorio (como el CIPOEG-EZ) tanto de las fuerzas del estado como grupos narcoparamilitares, reafirmando la unión de las comunidades y los pueblos de la región

Pero por ahora la única certeza es la del silencio que perdura hasta nuestros días.

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