Corruptos pseudocientíficos - Gibran Hernández

2021-09-28 66

Queridos lectores, antes que nada, perdón por dejar un tiempo la columna, ésto lo hago por gusto y últimamente no había un tema que en opinión de un servidor valiera la pena comentarse extendidamente, pues era repetir nuevamente las cantaletas y falsedades de la oposición derechista que de sobra conocemos y en las que no hay ninguna novedad.

Sin embargo en ésta ocasión ya es recurrente el tema de la investigación de los desvíos millonarios al CONACyT que ha recibido un espaldarazo de parte de la derecha como de todos los que temen que también se exhiban sus conocidas raterías en el erario, destacan por ejemplo las declaraciones ridículas y vergonzosas de el biólogo Antonio Lazcano Araujo, donde lejos de defenderse a sí y a los acusados sólo exhibió su profunda ignorancia política, desvergüenza y básicamente verlo fue un insulto a la ciudadanía.

Es un secreto a voces el dispendio y el lujo que caracterizaron a las administraciones neoliberales, día con día se destapan escándalos de corrupción, fraudes y se giran órdenes de aprehensión, nacionales e internacionales porque por primera vez tenemos un gobierno digno y honesto que está trabajando a marchas forzadas para hacer justicia, lo que nunca habríamos soñado posible apenas hace una década.

Los becarios y verdaderos científicos son una cosa y otra muy diferente los directivos que muchas veces ni siquiera están relacionados con el área en la que trabajan, destaca por ejemplo un doctor en derecho metido en el CONACyT: ¿qué demonios hacía ahí aparte de cobrar un salario? No nos hagamos: colocaban a los amigos, a los cercanos, se cebaban con el presupuesto nacional y lo hicieron durante décadas y hoy día tienen el cinismo de hacer exactamente como hace la curia cuando recibe acusaciones por pederastia o fraudes: hacer como si el hecho de pertenecer a la supuesta ciencia mexicana los hiciera intachables, inmaculados, incapaces de hacer el mal.

Decir que investigar un fraude de esa magnitud se compara con el estalinismo es la cosa más imbécil que me ha tocado ver y retrata el miserable nivel intelectual del susodicho, como lo ha hecho reiteradamente la derecha, acusando de comunismo, de conspiraciones y demás cosas ridículas que repiten a los cuatro vientos todos sus actores. De ignorantes como Chumel Torres o los frenáticos no sorprende, pero de supuestos académicos ya es el colmo que repitan semejantes estupideces para desviar la atención de sus bien sabidos excesos que son de conocimiento público de todos los universitarios, eso, su prepotencia, sus abusos, incluídos el acoso del que también salen frecuentemente impunes aprovechándose de la autonomía de la institución.

No son ningunos santones, la institución de la ciencia es como cualquier otra y en ella hay política, hay compadrazgos, hay nepotismo, muchísimos problemas aquejan a nuestras instituciones educativas, administraciones fueron y vinieron sin que se resolviera ninguno, apenas hoy empezamos a ver voluntad para sanear el asunto e inmediatamente saltan todos a defenderse mutuamente porque saben que todos participan de eso, simplemente vean las condiciones de miseria en que se tiene a los profesores de asignatura en la UNAM mientras las vacas sagradas se eternizan en sus altos cargos y prácticamente no dan clase mientras cobran faraónicos salarios. Es escandaloso lo que ganan no digamos el rector, sino su secretaria, mientras al verdadero académico lo explotan sin ninguna vergüenza.

Así que todos celebremos que al fin se esté poniendo orden en ese chiquero que tienen la indecencia de llamar ciencia cuando han gastado millones en "desarrollar" salsas para pizzas, darse banquetes, comprarse autos de lujo, viajes de placer y demás corruptelas, mientras tienen a los verdaderos científicos e investigadores apenas con lo indispensable y al final se roban el mérito de su ardua y mal pagada labor.

No se engañen: ésto no es contra los científicos, sino contra un montón de parásitos corruptos que sólo fueron escalando posiciones por sus relaciones políticas y personales, no por méritos académicos, ni por logros que aporten al conocimiento.

Que se esclarezcan los hechos y que se castigue severamente a los culpables que aparezcan, que continúe la limpieza profunda de la corrupción que nos legaron los gobiernos neoliberales, sin importar cuánto lloriqueen al respecto en su cinismo.

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