Identifican restos de Jhosivani Guerrero, uno de los 43 normalistas, confirma abogado

2021-06-15 115

 

 

Estancada durante años, la investigación del caso Ayotzinapa avanza de la mano de la actual fiscalía, que en apenas dos años ha encontrado restos de dos de los 43 normalistas desaparecidos y se ha ganado el respeto de sus familias, muy criticas con la administración anterior. Este martes, los investigadores han anunciado el hallazgo de restos óseos de Jhosivani Guerrero. El laboratorio de genética de la Universidad de Innsbruck, en Austria, ha confirmado su identidad. Los nuevos fragmentos de hueso aparecieron en el mismo paraje donde la fiscalía encontró restos de Christian Rodríguez el año pasado, la barranca de La Carnicería. Desde 2014, las autoridades han identificado restos de tres estudiantes.

 

 

Vidulfo Rosales, parte del equipo de abogados de las familias de los 43, ha dado la noticia este martes, a las puertas de Palacio Nacional, en Ciudad de México. Rosales y las familias salían de una larga reunión con el presidente, Andrés Manuel López Obrador, el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas y el fiscal especial del caso, Omar Gómez. El abogado apenas ha dado más datos, solo que el hueso de Guerrero encontrado era una vértebra. El hallazgo sorprende porque hace seis años, la antigua fiscalía anunció que había encontrado restos de Guerrero en otro punto de la zona de búsqueda, el río San Juan. Luego, los investigadores se desdijeron pues la coincidencia del resto encontrado con el ADN de la madre del muchacho era muy baja.

 

Ignorada durante el Gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018), La Carnicería aparece así como epicentro de las pesquisas, no tanto por los datos que pueda aportar a partir de ahora, sino porque ilustra el espíritu de una nueva narrativa, apenas enunciada por precaución. Fuentes cercanas a la investigación apuntan que lo más “lógico” es que los muchachos fueran separados durante el ataque, la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, en Iguala, en el Estado de Guerrero. Una vez separados, el grupo agresor, conformado por delincuentes de la red criminal Guerreros Unidos y agentes de diferentes cuerpos de seguridad, habría llevado a los muchachos a diferentes lugares en vez de a uno solo, el basurero del municipio vecino de Cocula, base de la versión que dieron las autoridades durante los años de Peña Nieto.

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